II
La mañana refresca mi mente
de aquel velo nocturno.
Mis ojos cansados recuerdan
momentos pasados,
y el día abre sus brazos
para un nuevo hallazgo.
El tiempo que me inspira prisa
parece apurado.
Yo lo dejo gritando
para llenar aquella hoja en blanco
de manchas y sueños
de un día añorado.
Concluye mi tiempo esperado.
Me corta el hilo
mis pensamientos se ven atorados.
Y dejo aquello
por un lugar lejano.

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