miércoles, 29 de diciembre de 2010

Fragmento de Zeitgeist


Mi abuela fue una señora maravillosa me enseño a jugar el monopolio,
Ella entendió que el quid de la cuestión era adquirir, acumulaba todo lo que podía.
Y finalmente se convertía en la dueña del tablero. 
Y entonces siempre me decia lo mismo:

Un día aprenderás a jugar este juego.
Un verano, jugué al Monopolio casi todos los días, todo el día.
Y ese verano aprendí a jugar el juego. 
Y comprendí que la única manera de ganar, es tener una dedicación total a la adquisición.
Comprendí que el dinero y las posesiones, 
es la manera de seguir ganando.
Y al final de ese verano yo ya era más despiadado que mi abuela.
De tener que hacerlo, estaba dispuesto a deformar las reglas para ganar ese juego.
Y me senté con ella a jugar ese otoño.
Le quite todo lo que tenia.
La vi entregar su ultimo dolar y retirarse totalmente derrotada.
Pero aun le quedaba una cosa por enseñarme.

Entonces me dijo: 
ahora todo vuelve a la caja...
Todas esas casas y hoteles,
Todos los ferrocarriles y empresas de servicio Públicos.
Todas esas propiedades y todo ese maravilloso dinero.
Ahora todo vuelve a la caja. 
Nada de eso era realmente tuyo.
Te entusiasmaste mucho por un tiempo. 
Pero estaba aquí mucho antes que te sentaras al tablero y estará aquí después que te hayas ido: 
los jugadores vienen y van.
Casas y automóviles, títulos y ropas… incluso tu cuerpo.

Porque el hecho es que todo lo que consiga, consuma y acumule,
va a ir a parar nuevamente a la caja. 
Así que debes preguntarte cuando finalmente consigas el ascenso definitivo,
cuando hayas hecho la adquisición definitiva,
cuando compres la vivienda definitiva, 
cuando tengas suficiente seguridad financiera y hayas subido la escalera del éxito,
hasta el peldaño más alto que puedas alcanzar y la emoción desaparezca.
¿Entonces que?
¿Cuanto tienes que caminar por ésta senda antes de que veas a donde conduce?
 Sin duda comprendes que nunca será suficiente.
Así que debes preguntarte: ¿que importa?



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